SECCIÓN VI
Preguntas concernientes a la
CLARIVIDENCIA

 


PREGUNTA Nro. 131
¿Cuál es la diferencia entre un clarividente, un iniciado y un adepto?

Respuesta. Lo que un hombre ve depende de la sensibilidad de sus ojos. Algunas personas
pueden ver objetos a tal distancia que otras no pueden percibirlos. Los artistas perciben
matices de color que la gente ordinaria no pueden distinguir, y hay otras personas que
padecen de la ceguera de los colores. Además, se encuentran las que son ciegas del todo.
Los que pueden ver los objetos a mayor distancia y pueden distinguir las más delicadas
tonalidades de color son más clarividentes que el resto.
La mayoría puede ver las cosas que están en torno nuestro, pero sabemos muy poco acerca de
las cosas que vemos, precisamente porque las vemos. Tenemos que iniciarnos en el uso del
teléfono, de la bicicleta, del automóvil, del piano.
Pero, aunque conozcamos cómo emplear esos instrumentos bajo las circunstancias ordinarias,
no estamos tan familiarizados como para poder construirlos o repararlos cuando estén
deteriorados. Antes de que podamos hacerlo nos es necesaria una educación especial; y si nos
aplicamos a ello con todo nuestro poder, podremos convertirnos en adeptos en ese dominio
especial.
Si aplicamos esta ilustración al problema que está ante nosotros, comprenderemos que un
clarividente es el hombre cuyo sentido de la vista se ha extendido tanto que percibe otro
mundo, invisible para la mayor parte de nosotros, y que puede ver todo lo que hay allí.
Pero no conoce las cosas que ve allí por el solo hecho de que las vea, así como tampoco
conocemos las cosas que hay en este mundo porque las veamos. Hay que aplicarse para
conseguir ese conocimiento. Entonces, gradualmente, se convertirá en un iniciado y
comprenderá las cosas que ve y podrá manipular algunas de ellas bajo las circunstancias
ordinarias, en la misma forma en que nosotros podemos tocar el piano o andar en bicicleta
cuando hemos aprendido esas artes.
Pero se requerirá algún ejercitamiento o educación más para que el iniciado pueda ejercer
poder sobre las cosas y fuerzas del mundo invisible, convirtiéndose así en adepto.


PREGUNTA Nro. 132
¿Por qué los clarividentes educados no se prestan a experimentos concluyentes bajo el
contralor de hombres de ciencia, lo que demostraría y convencería a todo el mundo de esa
facultad que trasciende a los sentidos ordinarios?

Respuesta: En primer lugar, los clarividentes educados no tienen por qué molestarse con eso;
no les importa nada lo que la gente crea o deje de creer; y si bien puede importarle mucho a
ésta lo que crea, al clarividente no. Este no busca dinero ni ninguna otra consideración que el
mundo pueda ofrecerle si lo convence; no desea tampoco el poder mundano, no se alaba de su
facultad ni se da auto bombos, sino que cuando habla de ella, si es que llega a hacerlo, se
expresa con toda modestia. Si hace obras meritorias para ayudar al prójimo no se preocupa de
que eso se conozca. Generalmente, no permite que “su mano izquierda sepa lo que hace la
derecha".
Un ciego no ve los colores ni la luz, aunque están en torno suyo, y si nos viniera a pedir que
nos sometiéramos a pruebas para probarle, sin dar lugar á dudas, que nosotros percibimos la
luz y el color, nos maravillaríamos de que esas pruebas pudieran convencerle de esos hechos.
Igualmente el clarividente educado se maravillaría de que las pruebas convencieran a todo el
mundo. Nunca se ha inventado prueba alguna que no se preste a otra explicación y,
desgraciadamente, el clarividente que se prestase a tales experimentos se vería obligado a
prestarse siempre, lo que no impediría que generaciones enteras de escépticos lo denunciaran
como defraudador. Se vería obligado a someterse a los experimentos de cada uno de los
hombres de ciencia, y los hombres de ciencia no creen ni siquiera lo que ven sus propios ojos.
Si su razón les dice que una cosa es imposible no la creen, aunque se les demuestre. Los
hombres de ciencia se ven obligados a contentarse con obedecer las leyes de la Naturaleza
cuando están haciendo experiencias o investigaciones químicas, etc, de lo que conocen algo,
pero se creen con derecho a prescribir condiciones cuando sé experimenta con cosas
suprafísicas, de las que están ignorantes por completo. Cuando los médium piden un cuarto
oscuro para sus experimentos, los hombres de ciencia dicen generalmente: "Ah; sí; eso
demuestra en seguida que hay fraude; quieren un cuarto oscuro para que no se vean sus
trampas. Los médium, generalmente, no saben por qué tiene que estar el cuarto cerrado, y, por
consiguiente, no pueden explicarlo; pero hay una ley que rige el pedido del médium.
Los rayos luminosos ponen al éter en vibración violenta, lo que dificulta a esas entidades
comunicantes para trabajar en esas condiciones, para formar con éter un cuerpo, un órgano
vocal, una mano o cualquier otra manifestación material.
Cuanto más oscuro está el cuarto, tanto menos vibra el éter y tanto más fácilmente pueden esas
entidades producir los fenómenos espiritistas.
Hay otras muchas leyes que rigen los fenómenos suprafísicos, leyes que la ciencia ni sospecha
siquiera, ignorancia que descalifica al hombre de ciencia para poner y establecer condiciones.
Pero el camino está siempre abierto para todos, y por esta razón todos pueden conocer
directamente. Ellos nos dicen: procuraos un cierto numero de lentes, redondeadlos en tal
forma, colocadlos en un tubo en cierta forma apuntad en determinada dirección al cielo y
veréis ocho lunas que giran en torno de Saturno. Si seguimos sus indicaciones veremos que lo
que dicen ellos es cierto. Si nos negarnos a proveemos de los instrumentos necesarios no
podremos ver las lunas de Saturno. Y nosotros les decimos: Vivid la vida necesaria y realizad
los ejercicios para que podáis desarrollar en vosotros mismos la facultad de la que hablamos.
Entonces veréis cómo hemos dicho la verdad y os veréis obligados a sostener lo que
sostenemos. Si no quieren seguir nuestras indicaciones no se convencerán de la existencia de
los mundos suprafísicos, así como el hombre que no se procure un telescopio puede dudar de
la existencia de las lunas de Saturno. Por todas esas cosas los clarividentes educados se
abstienen.


PREGUNTA Nro. 133
Si la clarividencia es un medio tan exacto de investigación, una facultad espiritual tan elevada,
¿por qué la vemos generalmente en manos de personas de poca educación, de clase baja, que
parecen tener muy poca espiritualidad y que a menudo mienten?

Respuesta: Hubo un tiempo en un lejanísimo pasado, cuando el cuerpo humano era un
organismo mucho menos complicado que ahora, antes de que se hubiera desarrollado el
sistema nervioso cerebroespinal, que le dio al hombre el dominio voluntario sobre su cuerpo.
En ese entonces el sistema nervioso simpático o involuntario tomó a su cargo las funciones
puramente animales, casi cómo lo hace actualmente. Entonces el hombre era un ser mucho
más espiritual que al presente y sus medios de percepción de los mundos espirituales eran
órganos que ahora están temporalmente en desuso. Tenemos ciertos órganos en diverso estado
de perfección, algunos de los cuales se están atrofiando, por haber ya prestado su utilidad. Los
músculos que mueven las orejas en los animales están también presentes en el hombre, pero ya
no se necesitan más, así que la mayoría de nosotros los hemos perdido prácticamente. Otros
órganos están en estado de desarrollo, como, por ejemplo, el corazón, que es un músculo
involuntario pero que está desarrollando fibras transversales como los músculos voluntarios, y
en el futuro se podrá regular su velocidad.
Otra clase de órganos están sencillamente en estado latente, adormecidos, y entre ellos se
encuentran el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Si no estuvieran para ser empleados en el
futuro, se atrofiarían con toda seguridad como todos los demás órganos que han dejado ya de
ser útiles. En un pasado muy distante esos órganos estaban relacionados con el sistema
simpático, lo que daba al hombre la clarividencia involuntaria, y debido a su actual conexión
con el sistema cerebroespinal' en el futuro permitirán a la humanidad el ponerse en contacto
con los mundos espirituales a voluntad.
Es más fácil hacer rodar una piedra montaña abajo que montaña arriba; el retroceso se realiza
con más facilidad que el progreso, y cuando el hombre trata de desarrollarse negativamente
puede fácilmente renovar la actividad negativa del cuerpo pituitario y de la glándula pineal,
convirtiéndose en un clarividente negativo. Pero como toda facultad exteriorizada por medio
del sistema nervioso involuntario no está bajo el poder de la voluntad, esa facultad es, por
supuesto, esporádica en los médium. A veces, cuando funciona, pueden ponerse en contacto
con los Mundos Espirituales en forma limitada. Otras veces, cuando dicha facultad no
funciona, no pueden hacerlo. Por consiguiente, a menudo simulan que lo están haciendo con
objeto de poder cobrar el dinero que les hace falta.
El hombre que desarrolla conscientemente esa facultad espiritual controla la vibración de los
dos pequeños órganos denominados glándula pineal y cuerpo pituitario por medio de la
voluntad, y, por consiguiente, dicha facultad está siempre a su disposición. El poder de ver es
suyo en todo momento. De manera, pues, que en sus manos la clarividencia es un medio
exacto de investigación, pero debe tenerse en cuenta que así como es necesario investigar este
mundo antes de que lo conozcamos, así también hay que hacerlo en el otro. Muchas personas
son tontamente escépticas respecto a la existencia de los mundos y sentidos suprafísicos, pero
los que creen que cuando un hombre “ve” los mundos invisibles sabe enseguida todo cuanto
hay que saber sobre ellos son igualmente tontos. El ciego que haya obtenido la vista gracias a
alguna operación nos da una ilustración de que nosotros tenemos que aprender a ver aquí en el
Mundo Físico, porque al principio aquél cierra frecuentemente los ojos, declarando que le es
más fácil caminar guiándose por el tacto que por la vista, pues no ha aprendido aún a medir las
distancias. El niño que pide la luna o algo que está fuera de la habitación demuestra también
este hecho. Como arriba es abajo; antes de que el hombre se haya educado, la clarividencia en
si misma es de poca utilidad para él, y la idea de que por el hecho de ver conoce todo
necesariamente, es completamente gratuita. Nosotros, que hemos visto siempre aquí, no
Conocemos todo lo de este mundo; y así también los que pueden “ver” allá, no por eso lo
conocen todo. Además, las formas de aquí son estables y no cambian con facilidad, mientras
que la visiones y el conocimiento en los Mundos Superiores están obstaculizados por la
plasticidad extraordinaria de las formas que allí se encuentran, pues cambian frecuentemente
en un abrir y cerrar de ojos, respondiendo a los pensamientos de las entidades que funcionan
en ellas.
Para desarrollar la clarividencia voluntaria es necesario someterse a una tarea muy ardua, y,
por consiguiente, esta facultad la poseen muy pocos, mientras que la clarividencia negativa,
desgraciadamente, la han desarrollado muchos que no tienen elevados ideales que les impidan
prostituir su facultad por dinero.


PREGUNTA Nro. 134
¿Qué significa la iniciación? ¿Por qué hay solamente hombres iniciados?

Respuesta: La idea que se tiene generalmente sobre la iniciación es que significa la admisión
en una orden secreta, previo pago de los gastos iniciaticos, pero la iniciación ocultista es muy
diferente.
Cuando una persona se ha esforzado en vivir la vida superior durante algún tiempo, y ha
purificado sus vehículos por medio de esfuerzos mentales, morales y físicos, emite una luz en
el mundo invisible y acumula un poder interno. A su tiempo se alcanza un punto de
culminación y entonces es necesario dar salida a ese poder. Entonces aparece en su vida un
instructor que le muestra el poder que ha cultivado, inconscientemente por regla general, y le
enseña a usarlo. Esta demostración se llama iniciación. Puede tener lugar o no en un templo;
puede o no ir acompañada de ceremonias, según las circunstancias lo requieran. Pero
compréndase claramente que ninguna ceremonia pueda dar al candidato los poderes que la
iniciación le enseña a usar, así como el tirar del gatillo de una pistola no cargada no puede
producir ninguna explosión. La ceremonia iniciática no tendría valor alguno, salvo como
culminación de la vida del discípulo.
De manera, pues, que es evidente que la iniciación es el resultado inevitable del mérito. Nunca
se vende por dinero, si bien no faltan charlatanes sin escrúpulos que ofrezcan iniciar a
cualquiera en las artes ocultas de las que nada saben; ni faltan tampoco tontos o personas
deshonestas que esperan adquirir un poder siniestro sobre sus semejantes mediante esa
compra. Si Simón, el mago, mereció los reproches de Pedro cuando intentó comprar el poder
espiritual, no sabemos qué calificativo merecen esos que se anuncian como comerciantes,
especialmente cuando, debido a la naturaleza de las cosas, son incapaces de entregar las
mercancías que ofrecen en venta.
El preguntante está en un error si cree que sólo hay hombres iniciados, por lo menos en lo que
respecta a los Misterios Menores. Hay también mujeres iniciadas, y a veces hasta iniciados en
los Grandes Misterios toman un cuerpo femenino para poder efectuar determinado trabajo que
desean realizar. Es muy cierto, sin embargo, que los que han avanzado tanto que pueden elegir
el sexo, generalmente prefieren un cuerpo masculino, y la razón de ello no es difícil de
comprender. La mujer tiene un cuerpo vital positivo, pero un cuerpo denso negativo, y está,
por consiguiente, en desventaja en el mundo en que vivimos, tal como ahora está constituido.
Pero los ideales elevados y el vivir la vida superior espiritualizan el cuerpo vital
transmutándolo en alma, la que es siempre positiva un poder empleable sin tener en cuenta el
sexo y cuando el iniciado usa un cuerpo masculino también es completamente positivo en el
Mundo Físico y tiene mejores oportunidades de adelanto que si usara un vehículo femenino.


PREGUNTA Nro. 135
¿Es deber de los que conocen los asuntos relacionados con la vida superior el dar
informaciones y ayudar a los menos informados?

Respuesta: Ciertamente, el conocimiento es una de las cosas que podemos dar a los demás
quedándonos con él siempre, sin embargo. En realidad, cuando ayudamos a los demás
diseminando nuestro conocimiento nos ayudamos a nosotros mismos y aumentamos nuestro
propio capital. Porque nadie conoce realmente una cosa hasta que se la ha dicho y explicado a
algún otro, y debemos tener en cuenta que cualquier conocimiento que obtengamos no es de
nuestra propiedad exclusiva, sino que debe ser empleado para el bien universal. Si lo
guardamos egoístamente y rehusamos iluminar a otros, obrará en nosotros en la misma forma
que si continuáramos comiendo alimentos físicos sin arrojar los detritus. Llegaría un tiempo
en el que no podríamos contener más y nos enfermaríamos. Cuando se lo conserva en vez de
emplearlo en beneficio de los demás, es muy fácil que uno se convierta en un maniático y
hasta puede llegar a la locura.


PREGUNTA Nro. 136
¿Qué calificaciones son necesarias para convertirse en un Auxiliar Invisible? ¿Hay que dedicar
toda la vida al desarrollo espiritual?

Respuesta: No, absolutamente; en realidad, nadie puede dedicar toda su vida al desarrollo
espiritual, salvo que haya llenado cualquier obligación material que tenga para los demás. Los
deberes de familia son medios de ser auxiliares visibles, y el que rehuya los deberes de aquel
no podrá cumplir, seguramente, los deberes de un Auxiliar Invisible.
Por consiguiente, la continua y paciente realización de todos los deberes terrestres en la
mejor forma que se pueda es la primera y más importante calificación del aspirante. Como otra
calificación más, podemos mencionar el dominio propio. Mientras vivimos y trabajamos en
nuestros cuerpos densos, el cuerpo de deseos está sujeto hasta cierto punto por la prisión de la
materia física y densa. Si perdemos el dominio propio aquí, los resultados pueden ser muy
peligrosos, tanto para nosotros mismos como para aquellos que nos rodean, pero eso no es
nada en comparación con los peligros que esperan al que pierda el dominio de sí mismo en el
otro mundo, porque nuestro cuerpo de deseos, como sabemos, puede agotar nuestro cuerpo
físico en una explosión de ira en tal forma que podemos enfermarnos y estar enfermos
semanas enteras como consecuencia de unos cuantos minutos de falta de dominio propio. Pero
cuando estamos fuera del cuerpo denso, si la fuerza aquella se dirigiera contra otro, podría
matarlo instantáneamente.
El aspirante necesita además el conocimiento. A menos que hayamos estudiado las
condiciones postmortem y nos hayamos familiarizado con el esquema evolutivo, teniendo una
idea amplia de la constitución del hombre y otras materias semejantes, nos será imposible
instruir a los que están menos informados, y hacernos entonces cargo de las tareas de un
Auxiliar Invisible y de un instructor, sería lo mismo que enviar a un ignorante como maestro a
una escuela.
Por último, y esto no es lo menos esencial, el Auxiliar Invisible debe estar lleno de un amor
por la humanidad que lo abarque todo. Es imposible que seamos insensibles a los
sufrimientos de nuestros semejantes aquí y que al mismo tiempo estemos llenos de amor y de
deseos de ayudar en el otro mundo, así como un hombre que no conozca una nota en su vida
terrestre no puede convertirse en un músico profesional por el solo hecho de morir, o adquirir
tal pasión por la música que esté anhelando emplear toda la eternidad en tocar la trompeta o el
arpa. Por consiguiente, reiteramos, que para convertirse en un Auxiliar Invisible allí, es
necesario primero que nos califiquemos ayudando aquí.


PREGUNTA Nro. 137
¿Qué objeto tiene una persona para salir de su cuerpo?

Respuesta: En la actual etapa de nuestra evolución, la mayor parte de la humanidad está atada
a sus cuerpos durante la vida terrestre. Está colocada en un alrededor ambiente pequeño y
estrecho, porque ciertas lecciones pueden aprenderse allí mucho mejor si se oculta prácticamente
cualquier otro lugar o condición. Pero llega un momento cuando el hombre ha
crecido suficientemente en conocimientos, en el que es conveniente que éste, tenga un margen
mayor de actividades. Entonces el cuerpo es un obstáculo que hay que abandonar a veces, y de
acuerdo con esa necesidad los Hermanos Mayores enseñan a exteriorizarse del cuerpo a
voluntad. Ellos a su vez han sido ayudados en el pasado por seres más adelantados de otros
planetas hasta que ahora sé han hecho capaces de enseñar a los menos evolucionados de
nuestra humanidad.
El propósito de salir del cuerpo es obtener conocimientos más grandes. Pero ese conocimiento
en sí mismo es sólo un medio para llegar al fin: ayudar a los demás a progresar. Por
consiguiente, los que son capaces de salir de sus cuerpos se conocen con el nombre de
Auxiliares Invisibles. Su obra es para ayudar a los vivos y a los muertos, de acuerdo con sus
capacidades.


PREGUNTA Nro. 138
¿Es absolutamente necesario vivir una vida de ascetismo con objeto de espiritualizarse y
obtener poderes psíquicos?

Respuesta: Eso depende de lo que el preguntante entienda por ascetismo. Algunos orientales
se acuestan sobre una tabla llena de puntas afiladas y dan vueltas sobre ella para mortificar la
carne, o se dan latigazos, o maceran su cuerpo de varias maneras para llegar a la realización de
los poderes espirituales. Eso, seguramente, no es conveniente. Podrán así convertirse en
clarividentes, pero esas prácticas son tan reprensibles como transitorios son los efectos
obtenidos por los cristales, las drogas u otros métodos semejantes.
Debemos comprender que este cuerpo físico es nuestro instrumento más valioso y que es
nuestro deber prestarle todos los cuidados razonables que sean conducentes a la salud y al
bienestar. Ningún poder que maltrate nuestro cuerpo es de clase elevada, y, por consiguiente,
ni es bueno ni completamente eficiente.
Pero algunas personas creen que el ascetismo es 'vivir una vida pura e inmaculada". Quieren
poderes espirituales sin sacrificar sus propensiones animales; desean volar sobre las nubes a
voluntad, mientras que otras veces exigen la libertad de meterse en el barro. Quieren continuar
alimentándose con alimentos groseros, atracarse de carne, alcohol y tabaco, ser indulgentes
con sus pasiones y deseos sensuales en todo sentido, y al mismo tiempo quieren poderes
espirituales.
Eso no puede hacerse. Nuestros cuerpos son nuestras herramientas. Un buen obrero aprecia
debidamente el valor de sus buenas herramientas y las conserva en el mejor estado posible:
afiladas y limpias. Cuando nuestros sentidos han quedado entorpecidos por el alcohol y el
tabaco, cuando el sistema se ve obligado a ejercer toda su energía para digerir o eliminar
groseros alimentos, ¿puede esperarse que el hombres sea sensitivo? No podemos servir a Dios
y al diablo: la elección es nuestra. Si queremos poderes espirituales deberemos pagar su
precio, que es una vida inmaculada; debemos dar a nuestros cuerpos alimentos puros y
sujetarnos a las reglas de la vida sencilla; debemos abstenernos de todo cuanto entorpezca los
sentidos: alcohol, tabaco v otras cosas semejantes. Si a eso se le llama "una vida ascética", el
ascetismo es entonces absolutamente necesario.


PREGUNTA Nro. 139
Todos los niños ¿son clarividentes hasta cierta edad?

Respuesta: Sí, todos son clarividentes, por lo menos durante el primer año de su vida. Y eso
depende de la espiritualidad del niño en gran extensión, así como de su alrededor ambiente,
cosas ambas que determinarán el tiempo que conserve esa facultad, porque la mayor parte de
los niños cuentan todo lo que ven a sus mayores y su facultad clarividente queda afectada por
la actitud de aquellos. Muy a menudo se burlan de los pequeñuelos, y nada hay que hiera más
a esas sensibles naturalezas. Muy pronto aprenden a no ver las escenas que sus mayores
ridiculizan, o por lo menos aprenden a reservarse esas experiencias para sí mismos. Si se les
escucha muchas veces revelan cosas maravillosas, y en ciertos casos se puede conocer su vida
anterior mediante los informes aportados por el mismo niño. Por supuesto, esto ocurre más
fácilmente cuando el niño murió niño en su vida anterior, porque entonces sólo habrá estado
en el Mundo Invisible de uno a veinte años, de manera que es fácil comprobar sus
informaciones. Los niños que en su vida anterior murieron como niños recuerdan mucho
mejor el pasado y son más clarividentes que los otros, porque su cuerpo de deseos y su cuerpo
vital no nacen al mismo tiempo que el físico, sino a los siete y catorce años de edad, y lo que
no ha nacido no puede morir, de manera que si el niño muere antes del nacimiento del cuerpo
vital o del cuerpo de deseos no irá ni al Segundo ni al Tercer Cielo, sino que se quedará en el
Mundo del Deseo y renacerá con el mismo cuerpo de deseos y con la misma mente que
poseyó en su vida anterior, y, por lo tanto, podrá recordar mucho más fácilmente lo que le
haya sucedido. El autor tuvo ocasión de ver un ejemplo de esto en la California del Sur.
Cierto día, en Santa Bárbara, un señor llamado Roberts iba paseando por la calle cuando una
nena corrió hacia él, abrazándose a sus rodillas y llamándolo "papá". Mr. Roberts creyó que
alguien querría atribuirle la paternidad de la nena y la rechazó indignado. La madre de la niña
también se indignó y se la llevó. Pero la niña continuaba gritando "es mi papá"," es mi papá".
Debido a ciertas circunstancias que se verán más adelante, el incidente afectó mucho a Mr.
Roberts y fue a ver a un caballero que llamaremos X. Juntos fueron a la casa donde vivía la
niña con sus padres, y después de alguna conversación se les permitió preguntar. Tan pronto
como la niña vio a Mr. Roberts corrió hacia él, llamándolo "papá". Entonces, contestando a
preguntas intermitentes durante la tarde, la nena contó la historia que aquí damos coordinada.
En otro tiempo ella vivió con Mr. Roberts, que era su padre, y con otra mamá, en una pequeña
casita que estaba al lado de un arroyuelo, en cuyas márgenes había plantas con flores
(entonces la nena salió y volvió con algunas flores iguales). Había un tablón sobre el arroyo
que se le había prohibido cruzarlo, de miedo de que se cayera al agua. Un día Mr. Roberts dejó
a su mamá y a ella y no volvió más. "Se puso muy triste y murió"... "Entonces -dijo la niña- yo
también me morí .. pero no, no; porque vine aquí.
Entonces Mr. Roberts contó su historia. Dieciocho años antes había vivido con su padre, que
era cervecero, en Inglaterra. Se enamoró de su sirvienta, pero el padre no les dio permiso para
que se casaran. Entonces el joven se casó y huyó de Londres, yendo a Australia, donde se
construyeron una pequeña granja en un bosque, edificando una casita al lado del arroyo. Allí
también estaba el tablón sobre el arroyo. Nació una niña allí, y cuando ésta tendría unos dos
años de edad Mr. Roberts salió a cosa de una milla de la granja, y un oficial, aproximándose a
el, lo arrestó, acusándolo de un robo en un Banco, robo que se cometió en la misma noche que
él huyó de Londres.
El protestó de su inocencia, rogando que lo dejaran ir a visitar a su esposa e hijita antes; pero
el oficial, temiendo caer en manos de los confederados, lo obligó a ir hacia la costa,
amenazándolo con darle un tiro. De allí fue llevado a Inglaterra, donde la justicia lo declaró
inocente. Hasta entonces las autoridades se negaron a escuchar lo que decía de su esposa e
hija, las que seguramente debían haberse muerto de hambre en los desiertos de Australia. Se
envió un telegrama, se organizó una partida en su busca y a su tiempo llegó la contestación:
Sólo habían encontrado los esqueletos, y Mr. Roberts entonces emigró a América, con el
corazón destrozado.
Entonces se le mostraron a la niña varias fotografías mezcladas, entre las cuales había dos
fotografías de Mr. Roberts y de su esposa. El aspecto de aquél había cambiado mucho desde el
tiempo en que se hizo aquella fotografía; pero, sin embargo, cuando la nena vio ese retrato,
exclamó enseguida con alegría: "¡Oh, aquí está papá!" También reconoció el retrato de su
madre de su vida anterior. La nena tendría unos tres años cuando Mr. Roberts la encontró en
Santa Bárbara, de manera que era imposible que hubiera inventado ese relato. Más tarde el
caso fue investigado por uno de los diarios de más circulación en la California del Sur, The
Los Ángeles Times, y se verificó que los hechos relatados eran absolutamente ciertos.


PREGUNTA Nro. 140
¿Cuál es la diferencia entre la magia blanca y la negra? La práctica de la magia negra, ¿qué
efectos tiene sobre el alma?

Respuesta: La magia es un procedimiento mediante el cual pueden realizarse ciertas cosas no
realizables bajo las leyes ordinariamente conocidas. Algunos hombres han investigado las
leyes de la Naturaleza, desconocidas para la mayoría, y se han convertido en adeptos para
manipular las fuerzas sutiles. Emplean sus poderes para ayudar a los demás seres cuando su
ayuda puede realizarse en armonía con las leyes que rigen el crecimiento. Otros que también
han estudiado esas leyes, haciéndose capaces de manipular las fuerzas ocultas del universo,
emplean sus conocimientos con fines egoístas para obtener poder sobre sus semejantes. A los
primeros se les llama magos blancos, y negros a los segundos. Ambos emplean las mismas
fuerzas, estando la diferencia en el motivo que los impulsa. El mago blanco está impulsado
por el amor y la benevolencia. Si bien no obra esperando la recompensa, el alma se desarrolla
portentosamente como resultado de su empleo de la magia. Pone sus talentos a usura y está
ganando el ciento por uno. El mago negro, por otra parte, se encuentra en un triste estado,
porque se ha dicho que "el alma que peque morirá" y todo cuanto hagamos contrariamente a
las leyes de Dios producirá inevitablemente el deterioramiento de las cualidades anímicas,
El mago negro, gracias a sus conocimientos y artes, puede, algunas veces durante varias vidas,
mantener su posición en la evolución, pero eventualmente llegará un tiempo en el que el alma
se desintegrará y el Ego volverá a lo que pudiéramos llamar salvajismo.
La magia negra en sus formas inferiores, tales como el hipnotismo, por ejemplo, produce
algunas veces el idiotismo congénito en una vida futura. Los hipnotizadores privan a sus
víctimas del libre empleo de sus cuerpos. Entonces, bajo la ley de consecuencia, se verán
ligados a un cuerpo cuyo cerebro deformado impedirá su expresión. No debemos deducir de
esto, sin embargo, que todos los casos de idiotismo congénito sean debidos a esas malas
prácticas por parte del Ego en una vida pasada; hay también otras causas que producen el
mismo resultado.


PREGUNTA Nro. 141
Usted habla de las escuelas de ocultismo orientales y occidentales. ¿Es la escuela occidental la
mejor? ¿Por que?

Respuesta: Hay cierto número de razas diferentes sobre la tierra en la actualidad. Los hindúes
son la primera raza de la actual época Aria y los Anglosajones la quinta. Naturalmente, las
últimas enseñanzas han sido dadas a los pueblos más avanzados. Por consiguiente, la religión
occidental, el Cristianismo, es muy superior al Hinduismo y al Budismo del Oriente. Las
enseñanzas de misterios del Oriente no son tan adelantadas como las del Occidente. En el
Oriente se toman mucho trabajo para sujetar y subyugar al cuerpo con objeto de cultivar las
facultades espirituales. Es necesario colocar el cuerpo en ciertas posiciones mientras se
realizan difíciles ejercicios físicos que no son necesarios en el método occidental. En realidad,
el cuerpo occidental no responde a esos métodos. Además, el discípulo oriental está bajo el
contralor absoluto de su instructor, a quien llama "Maestro", cuyas órdenes debe obedecer
hasta en los más mínimos detalles, sin preguntar por qué. En el Occidente seguimos las
enseñanzas de Cristo, quien dijo a sus discípulos: "De aquí en adelante os llamaré amigos,
porque el servidor no sabe lo que el Maestro hace, pero yo os he enseñado todas las cosas que
he aprendido de mi Padre". (San Juan 15:15) Por consiguiente, el instructor occidental tiene la
más íntima amistad con su discípulo y está siempre dispuesto a contestar sus preguntas
mientras sean compatibles con su estado de desarrollo.
Hay, por supuesto, hombres muy desarrollados en el Oriente, hombres que están
adelantadísimos en las enseñanzas de su escuela, pero el estado correspondiente se alcanza
generalmente con los métodos occidentales en menos tiempo y con menos esfuerzos.


PREGUNTA Nro. 142
¿Cuál es la diferencia entre la visión etérica, la clarividencia y la visión perteneciente al
Mundo del Pensamiento?

Respuesta: Cuando se mira a un hombre con la vista etérica se ve primeramente su vestido
exterior, después la ropa blanca, su piel, sus costillas y los diversos órganos de su cuerpo que
están ante la línea de nuestra visión; después la columna vertebral, la piel de atrás y las ropas
que cubren su espalda. En otras palabras, vemos a través de él. Con la visión etérica el hombre
puede ver a través de libros, papeles, cartas, muros o cualquier otra cosa, pero a distancias
cortas. En realidad a esta facultad se le podría dar el nombre de rayos X con toda exactitud. El
cristal es tan opaco para la visión etérica como un muro de piedra para la vista ordinaria,
quizás por la misma razón que el cristal es un aislador espléndido para la electricidad.
Cuando miramos a una persona o cosa con la clarividencia ordinaria, vemos su cuerpo de
deseos y la contraparte de los demás vehículos por dentro y por fuera cada partícula al mismo
tiempo. Es más bien difícil leer un libro o una carta con la visión etérica porque tenemos
entonces que mirar a través de las demás páginas, lo que pone borroso lo que haya en la
página que queremos leer. Cuando miramos o empleamos la clarividencia ordinaria parece
como si el libro o la carta desaparecieran de manera que se puede leer una parte o página sin
necesidad de tener que mirar a través de ellas. Pero cuando miramos un objeto con la visión
perteneciente a las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento -el autor no tiene
conocimientos personales sobre los demás dominios superiores encontramos que en vez de
formas hay espacios vacíos o moldes, que nos hablan y nos dicen todo lo que hay sobre ellos
mismos. La necesidad de la investigación queda eliminada en ese mundo. Allí conocemos
inmediatamente todo cuanto hay que saber sobre el objeto que llama nuestra atención. Sin
embargo, hay una cosa curiosa respecto al conocimiento obtenido en esa forma: viene a
nosotros inmediatamente en total. La suma de este conocimiento es un todo que no tiene ni
principio ni fin. Por consiguiente, por regla general es una tarea hercúlea desarrollarlo en un
concepto coordinado, consecuente, que pueda ser expuesto comprensiblemente para nosotros y
para los demás.


PREGUNTA Nro. 143
Una persona que padezca de una gran debilidad nerviosa ¿puede adoptar sin peligro la
educación o ejercitamiento oculto dado por los rosacruces, o es necesario que se restablezca
primeramente? ¿Se obtiene la salud mediante el ejercitamiento ocultista?

Respuesta: Los únicos ejercicios que los Rosacruces han dado públicamente son el de la
mañana y el de la noche. El ejercicio nocturno consiste en retrospeccionar los sucesos del día
en orden invertido. Durante ese examen el aspirante debe cultivar la más sincera constricción
por cualquier error que haya cometido, y también el sentirse intensamente satisfecho cuando
haya mejorado su conducta anterior en cualquier acto durante el día pasado. El ejercicio
matinal consiste en concentrarse sobre un elevado ideal, el Cristo, por ejemplo.
Si una persona de temperamento nervioso trata de realizar con calma y quietud esos ejercicios,
experimentará un efecto sumamente benéfico especialmente si trata de aflojar todos los
músculos del cuerpo durante los ejercicios.
La actitud de un gato cuando está acechando la madriguera de un ratón ilustra muy bien esa
relajación o laxación muscular. Está sentado en una posición perfectamente cómoda; con toda
calma y quietud, espera que salga el ratón. No gasta ninguna energía en impaciencias ni
ansiedad. Con toda quietud aguarda con la fe de que más o menos pronto se presentará la
oportunidad. Toda su fuerza la reserva para el instante supremo cuando salte para cazar su
presa. Si el discípulo afloja completamente sus músculos y con toda calma y quietud revisa los
sucesos del día en el ejercicio vespertino y se concentra sobre un ideal elevado por la mañana,
desaparecerá gradualmente la nerviosidad y un día llegará la oportunidad: la visión espiritual
se desarrollará.


PREGUNTA Nro. 144
Siendo un cuerpo vigoroso y sano necesario para el desarrollo espiritual ¿qué es lo que las
enseñanzas rosacruces pueden dar al que al presente no goza de buena salud física? El estudio
de esa filosofía y la práctica de sus enseñanzas ¿mejorará la salud como resultado y tenderá a
mantener a la persona en buena salud?

Respuesta: El preguntante comienza por expresar un malentendido: que un cuerpo vigoroso es
necesario para el verdadero desarrollo espiritual, y, probablemente, también olvida la
distinción entre Vigoroso y sensitivo. Muchas personas de escaso desarrollo tienen un cuerpo
sanísimo y lleno de salud, pero no son absolutamente sensibles a las vibraciones espirituales.
Una ilustración para aclarar el punto: El autor ha tenido un reloj despertador, de esos baratos,
durante varios años. Muchas veces ha sido empaquetado y metido en un baúl, que ha sido
manipulado por cocheros, porteros, etc.) con el descuido proverbial, y aun así, cuando lo
sacaba del, baúl, a pesar de las sacudidas y de los malos tratos, seguía marcando el tiempo
pasablemente, es decir, siempre que no importara minuto de más o de menos. Ese reloj era
fuerte, vigoroso, pero no exacto.
Por otra parte, un cronómetro de los que se emplean a bordo es sumamente delicado. Reposa
sobre suspensores que lo mantienen siempre en posición horizontal y que compensan hasta el
más ligero movimiento del barco, de manera que el cronómetro marque el tiempo con toda
exactitud, pues hay muchas vidas que dependen de la extraordinaria exactitud de ese
instrumento. El capitán que se encuentra en medio del océano sabe a qué distancia se
encuentra al Este o al Oeste de Greenwich (Inglaterra), por medio de ese exactísimo cronómetro.
Cuando calcula la diferencia entre el medio día del lugar en que se encuentra el
buque y el momento que señala el cronómetro encuentra la medida exacta del lugar que ocupa
el buque, medida de la que dependen las vidas de todos los pasajeros y los millones de dólares
que vale el buque y el cargamento a su mando. Comparando ese sensibilísimo cronómetro con
el despertador barato y grosero, se ve claramente la diferencia que existe entre “sensitivo” y
"vigoroso".
Cuando comprendemos las filosofías superiores, cuando vivimos la vida que ellas enseñan,
nuestro cuerpo se hace extremadamente sensible y hay que prestarle muchos más cuidados que
los que necesita el cuerpo de un indio o el de un negro en los bosques africanos. Estos no
tienen el sistema nervioso delicado que tiene la raza blanca. Los que se interesan por el
desarrollo espiritual especialmente tienen una gran sensibilidad y, por consiguiente, conforme
progresan tienen que cuidar más y más ese instrumento. Pero también aprendemos las leyes de
su naturaleza y cómo sujetarnos a ellas. Si aplicamos nuestro conocimiento es posible tener un
instrumento sensible y mantenerlo en salud comparativamente buena.
Hay casos, sin embargo, en los que una enfermedad es necesaria para producir ciertos cambios
en el cuerpo, cambios que son precursores de un grado más elevado de desarrollo espiritual, y
bajo tales condiciones la enfermedad es por supuesto, una bendición y no una maldición. Sin
embargo, en general puede decirse que el estudio de las filosofías superiores tenderá siempre a
mejorar la propia salud, porque "saber es poder", y cuanto más sepamos tanto mejor podremos
dominar todas las condiciones, siempre que llevemos nuestros conocimientos a la práctica y
vivamos la vida; que no seamos siempre oyentes del verbo, sino obreros también, porque
ninguna enseñanza nos beneficia absolutamente, salvo que las llevemos en nuestra vida
viviéndolas diariamente.


PREGUNTA Nro. 145
Si cultivamos la clarividencia en esta vida ¿para qué nos servirá en la vida post-mortem?

Respuesta: En muchas formas nos será de utilidad. En primer lugar, muchos hombres tienen
un gran miedo a la muerte, la sola mención de la palabra muerte les produce escalofríos y
tratan siempre de evitar ese asunto. El miedo de la muerte genera imágenes o formas mentales
horrendas, y cuando una persona abandona el cuerpo al morir y entra en el Mundo Invisible ve
todas esas formas horribles en torno suyo como otros tantos diablos, lo que a veces lo deja casi
enloquecido. Sin embargo, son su progenie y no puede librarse de ellos hasta que aprende que
no tienen ningún poder sobre él y que puede expulsarlos sin miedo alguno. Entonces se
desvanecen como las tinieblas ante el Sol.
El hombre que ha cultivado la clarividencia durante la vida terrestre a veces es atormentado en
su primera entrada en el Mundo Invisible por varias entidades elementales que adoptan las
más horrendas formas. Reconocen en el neófito a un posible señor futuro y tratan de disuadirlo
de ese propósito intimidándolo; pero como generalmente no falta algún instructor que lo ayude
enseñándole que esos seres no tienen poder alguno sobre él, muy prontamente se sobrepone al
miedo. Cuando más tarde deja su cuerpo al morir y entra en el Mundo Invisible ya se ha
familiarizado con todas las cosas de allí, pero sobre todo no tiene miedo alguno que lo
acobarde.


PREGUNTA Nro. 146
La contemplación del Dios interno, si se efectúa persistentemente, ¿conduce al crecimiento
espiritual llevándolo a uno al adeptado?

Respuesta: Estamos viviendo actualmente en el activo mundo occidental, en el cual nuestro
deber es ejecutar cualquier tarea que tengamos que hacer. Cada uno de nosotros tiene su obra
que hacer, y si la descuidamos para buscar en cambio una introspección mórbida no sólo no
creceremos, sino que degeneraremos espiritualmente.
Desgraciadamente, algunas personas creen justificado que pueden abandonar sus deberes
terrestres cuando se imaginan que el progreso espiritual las llama, pero hasta que no hayamos
cumplido con todos los deberes que tenemos aquí no podremos desarrollarnos espiritualmente
de verdad; cualquier cosa que así pueda parecer se convertirla al fin en polvo y ceniza.
El lejano Oriente ilustra, con horrible ejemplo, los malos resultados que produce el descuidar
los deberes materiales por lo que imaginan ser poderes espirituales. Allí se maceran y
deforman el cuerpo con prácticas tales como la de mantener un brazo estirado basta que se
seque. No es verdadera espiritualidad la que no produzca el bien para todo el mundo. Algunas
veces se dice que "todo pescado debe estar colgado de sus agallas y que toda barrica debe estar
parada sobre su propia base". Pero también es cierto que todo aquello que no tienda a elevar a
todos no eleva a nadie. El deseo profundo que sale del corazón para ayudar a aumentar el bien
común es la única justificación para emplear las propias fuerzas en el desarrollo del poder
espiritual. Se habla de reuniones de madres en las que se iba a discutir cómo cuidar mejor del
hogar y de los propios hijos, mientras que sus hijitos se encontraban en una casa sucia, sin que
nadie les prestara el menor cuidado. Esos relatos no son simples exageraciones o burlas;
contienen más verdades que poesía. Y las personas que ansían la espiritualidad, que desean
contemplar al ángel interno, mientras descuidan a su familia y otros deberes, van a la par que
dichas madres. Cuanto más pronto despertemos a la verdad de que ningún deber presente, por
humilde que sea, puede ser descuidado impunemente para dedicarse a la obra espiritual, por
exaltada que sea, tanto mejor para nosotros. Aconsejaríamos al lector que leyera el poema de
Longfellow, la "Blessed Visión", que viene muy al caso. Un monje está arrodillado sobre el
piso de piedra, cuando una hermosa visión de Cristo se le aparece precisamente al mediodía,
cundo el sonido de la campana lo llama a la puerta donde los pobres están esperando sus
limosnas que dicho monje tiene el deber de darles cada día. Entonces el monje se pregunta si
se quedará con su inefable visitante o si lo dejará para ir a llevar el sustento a los pobres
hambrientos. Pero una voz interna le dice:
"Haz tu deber lo mejor que puedas
"Dejando al Señor el resto".
Sigue entonces el consejo de esta vos dejando a la visión en su celda, dudando de que cuando
vuelva la encuentre nuevamente allí. Sin embargo, siente que es su deber ayudar a los demás;
sin importársele lo que él mismo pierda con ello, y cuando después de haber entregado las
limosnas a los pobres vuelve a su celda la visión lo saluda con estas palabras:
"Si aquí te hubieras quedado
"Yo me hubiera ido".


PREGUNTA Nro. 147
Se recuerdan casos de ciertos individuos que han desarrollado poder espiritual, clarividencia,
sexto sentido o como quiera llamárselo, viviendo una vida pura en armonía con las leyes de la
Naturaleza, y las enseñanzas del ocultismo moderno llenas de términos técnicos ¿no tienen
cierta tendencia a producir confusiones más bien que a producir los resultados deseados?

Respuesta: En todos los casos el sendero de realización depende del temperamento del
aspirante. Hay dos senderos: el místico y el intelectual. El místico carece generalmente de
conocimientos intelectuales; sigue los dictados de su corazón y trata de cumplir la voluntad de
Dios tal como él la siente, elevándose así inconsciente de una meta definida, pero al final
alcanza el conocimiento. En la Edad Media la gente no era tan intelectual como lo es
actualmente, y los que entonces se sentían llamados a la vida superior seguían generalmente el
sendero místico. Pero durante los últimos centenares de años, desde el advenimiento de la
ciencia moderna, una humanidad más intelectual ha poblado la tierra; la cabeza ha aplastado
completamente al corazón, el materialismo ha dominado todos los impulsos espirituales y la
mayoría de los hombres que no creen en nada que no puedan tocar, gustar o manipular. Por
consiguiente, es necesario hacer un llamado a su intelecto para que así permitan a su corazón
creer lo que el intelecto ha sancionado. Respondiendo a esta necesidad los sistemas modernos
de ocultismo tratan de correlacionar los hechos científicos a las verdades espirituales. En el
Occidente predomina, por supuesto, la actitud materialista de la mente, y la Orden de los
Rosacruces fue fundada en el siglo XIII para preparar un antídoto contra el veneno del
materialismo, antídoto que sería administrado por dosis según fueran las exigencias del caso.
Paracelso, Comenius, Heltmont, Bacón y otros dieron en forma velada las mismas enseñanzas
que actualmente se promulgan definidamente para demostrar que la ciencia, el arte y la
religión son una trinidad en unidad que no pueden ser separadas sin producir deformaciones.
La verdadera Religión encierra la ciencia y el arte a la vez porque enseña una vida hermosa en
armonía con las Leyes de la Naturaleza.
La verdadera Ciencia es artística y religiosa en el sentido más elevado, porque nos enseña a
reverenciar y conformarnos a las leyes que gobiernan nuestro bienestar y explica por qué la
vida religiosa conduce a la salud y a la belleza.
El verdadero Arte es tan educador como la ciencia y tan perfeccionante en su influencia como
la religión. En la arquitectura tenemos la más sublime presentación de las líneas cósmicas de
fuerza del universo. Llena al espiritualista de una profunda y poderosa devoción y de una
adoración nacida de una concepción inspiradora y de la abrumadora grandeza y majestad de
Dios. La escultura y la pintura, la música y la literatura nos llenan de una sensación del amor
trascendental de Dios, la fuente y la meta inmutable de todo cuanto hay de hermoso en este
mundo.
Nada menor que esa enseñanza que todo lo abarca puede satisfacer las necesidades de un
pueblo creciente y, por consiguiente, la religión técnico devocional es absolutamente necesaria
actualmente.


PREGUNTA Nro. 148
¿Es posible desarrollar la clarividencia por medio de drogas, cristales o ejercicios
respiratorios? Esos métodos ¿no producen resultados más rápidos que los que usted invoca?

Respuesta: Sí, es posible cultivar cierta clase de clarividencia por los medios mencionados,
pero cuando un hombre cultiva el sexto sentido no es dueño de su facultad; el poder que
produce la clarividencia está en el cristal y no en el hombre. Este se encontraría en la misma
situación que el que aprendiera a domar caballos en una escuela de montar donde los caballos
ya están enseñados a dejarse guiar por las riendas. El aprendiz no adquiriría la habilidad de
domar caballos, sino que sólo podría guiarlos porque así lo permitía su montura.
Si se aprende a dominar un caballo salvaje se podrá dominar a los demás, y el hombre que así
lo haya hecho domina a su caballo; y cuando un hombre emplea el poder de la voluntad, en
vez de drogas o cristales, para subyugar su cuerpo y desarrollar la clarividencia, ha adquirido
una cualidad anímica que le permitirá ejercer esa facultad en todas sus vidas futuras. Pero el
que emplea cristales o drogas se encontrará con que pierde su poder al morir y tendrá que
esperar hasta que obtenga drogas o cristales en la nueva vida, para poder así entrenar
nuevamente a su cuerpo, de suerte que se pierde mucho tiempo y esfuerzos empleando esos
métodos. Y si tenemos en cuenta que las drogas y los ejercicios respiratorios producen un
efecto destructor en el cuerpo, se verá que dichos métodos nada tienen de deseables. Muchas
personas están hoy en los manicomios o en el lecho, enfermos de consunción, debido a los
ejercicios respiratorios, y los efectos de las drogas son ya bien conocidos.
Además, hay varias clases de clarividentes. Hay algunos cuya facultad es de tal naturaleza que
puede comparárselos a un prisionero tras las rejas de su ventana. La ventana de su celda da a
cierto paisaje; no puede impedir que algo entre en el campo de su visión, porque no puede
retirarse de allí. Hay también una persiana en la ventana que él no puede abrir o cerrar a
voluntad. Así que cuando la persiana se abre ve lo que está a su vista, agrádele o no. Una
facultad de esa naturaleza es casi una maldición, porque a veces se producen las escenas más
espantosas ante su visión. El autor recuerda casos de personas que poseían esa facultad.
Mientras una de esas personas estaba dando una conferencia ante cierta concurrencia, en la
época en que tuvo lugar la guerra de las Filipinas, se presentó la escena de una batalla ante su
visión. Un encuentro tenía entonces lugar entre los filipinos y los soldados norteamericanos.
Veía los caballos con el vientre desgarrado y las entrañas en el suelo, caer por tierra
agonizantes, veía a los soldados descuartizados por las armas de los nativos. Incapaz de evitar
esta visión se puso intensamente pálido, pero un poderoso esfuerzo de voluntad le permitió
acabar su conferencia sin atraer la atención general.
Hay otros clarividentes que tienen sólo un dominio parcial de su visión, los que no pueden
contar con su poder en todo tiempo. A esta clase pertenecen los médium ordinarios que
prostituyen su facultad por dinero. A veces, cuando el poder funciona, pueden hacer muy
buenas observaciones y decir la verdad; pero otras veces, cuando les falta ése poder, la
tentación de obtener el dinero que les hace falta para sus gastos personales puede obligarlos a
la simulación. La única manera segura de desarrollar la clarividencia es seguir los ejercicios
que dan las escuelas de misterios, pero esos ejercicios y lecciones para desarrollar las
facultades superiores nunca se venden por dinero ni por ninguna otra consideración material.
Siempre se dan libremente como recompensa al mérito. El hombre que posee esa facultad,
obtenida mediante estos métodos, tiene ese poder siempre a su disposición, pero jamás
consentirá en emplearlo para gratificar la curiosidad de nadie, ni para someterse a pruebas ni a
otras frivolidades. Dirige toda su energía en el sentido de que contribuya a ayudar y a elevar a
la humanidad.


PREGUNTA Nro. 149
¿Por qué la mañana es el momento mejor para la concentración?

Respuesta: El objeto de los ejercicios, tanto el de la mañana como el de la noche, es poner al
discípulo en contacto consciente con los mundos invisibles, y no hay momento mejor para ello
que la mañana, porque durante la noche el espíritu se retira del cuerpo denso y entra en el
mundo invisible; dejando al cuerpo dormido en el lecho, y la vuelta del espíritu por la mañana
es lo que hace que el cuerpo se despierte y concentra nuestra conciencia en el mundo material
por medio de los órganos de los sentidos. Wordsworth dice en su hermosa Ode to Immortality


"El nacimiento no es sino un sueño y un olvidar: /El alma que surge con nosotros, la estrella
de nuestra vida, /Ha tenido su ocaso en otra parte y viene de lejos: / Ni totalmente
desmemoriados, ni enteramente desnudos, /Sino trayendo nubes de gloria, venimos de Dios
que es nuestro hogar: / Los cielos están con nosotros en nuestra infancia. /Las sombras de la
prisión empiezan a cerrarse. /En torno al niño que crece. / Pero aún ve la luz y de dónde
proviene / Cuando la ve se llena de alegría: /La juventud que avanza desde el este, debe viajar,
es todavía sacerdote de la Naturaleza, /Y en su camino lo espera la espléndida visión.
/Finalmente el hombre la ve marchitarse /Y disolverse a la luz del día vulgar.

Durante la vida de una persona, los Mundos Superiores están más cerca de ella en los años de
la infancia, según dice Wordsworth, porque esa es la mañana de la vida, y así sucede con
nosotros; cuando nos despertamos por la mañana estamos en más estrecho contacto con los
Mundos Espirituales que en cualquier otro momento del día, y entonces es mucho más fácil
volver a ellos. Por consiguiente, el estudiante debe comenzar sus ejercicios apenas se
despierte. Debe tener cuidado de aflojar todos los músculos del cuerpo y fijar su mente en un
elevado ideal o sobre los primeros cinco versículos del Evangelio según San Juan, bien
sentencia por sentencia o bien en total. Esto lo pondrá en contacto con las vibraciones
cósmicas. Debe cerrar sus sentidos en tal forma que no vea ni oiga nada en su habitación.
Cuando lo consiga, las escenas del Mundo del Deseo se presentarán ante su visión interna.
Primero espasmódicamente, después más y más claramente, conforme la práctica lo vaya
perfeccionando.
Para muchas personas, sin embargo, el ejercicio nocturno es de la mayor importancia y
probablemente producirá resultados más rápidos, porque obra sobre la vida que llevamos y nos
ennoblece en forma tal que el ejercicio matinal no podría hacerlo.


PREGUNTA Nro. 150
Me es muy difícil revisar los sucesos del día en orden invertido cuando hago los ejercicios
nocturnos. ¿Es eso absolutamente necesario? ¿Por qué?

Respuesta: En el ejercicio nocturno el discípulo examina y juzga la vida de ese día. Entonces
está haciendo el trabajo que ordinariamente debería realizarse en el Purgatorio y en el Primer
Cielo. Allí se vive la vida hacia atrás, de los efectos a las causas, para que podamos ver cómo
y por qué resultan ciertos sufrimientos de nuestros errores. Revisando diariamente nuestra
vida, en orden invertido, de los efectos a las causas, notaremos que todas nuestras molestias y
pruebas han sido causadas por los actos anteriores, bien sean de ayer o de algún otro día de
nuestra vida.
Nuestro deber es encontrar esa causa y analizar las razones que conducen a todo
desenvolvimiento, de manera que podamos saber en el futuro cómo aprovechar las
oportunidades de crecimiento anímico cómo evitar el mal. De manera, pues, que si seguimos
las experiencias de cada día en orden invertido nos aprovecharemos de las experiencias
obtenidas inmediatamente, en vez de tener que esperar a que hayamos pasado al más allá,
donde nos veremos obligados a recoger los frutos de nuestras obras en el Purgatorio y en el
Primer Cielo.


PREGUNTA Nro. 151
¿Qué valor tienen los ejercicios respiratorios en el desarrollo del cuerpo y de la mente?

Respuesta: El valor de los ejercicios respiratorios depende del conocimiento que tenga la
persona que los da. Los ejercicios respiratorios que se dan en los libros o por los llamados
instructores, que anuncian cursos de desarrollo psíquico, son extremadamente peligrosos y
muchas personas están hoy en los manicomios, debido a haberlos practicado, o han muerto de
consunción. Todo ser humano es un individuo que necesita ejercicios individuales. Los
ejercicios convenientes sólo puede darlos una persona clarividente, que pueda además seguir
atentamente el crecimiento de ciertos órganos etéricos en el cuerpo físico de su discípulo.
Debe también saber cómo debe realizarse ese crecimiento en cada caso individual. Pero un
instructor de esta clase jamás anuncia desarrollo psíquico a tanto la lección. Esos ejercicios
nunca se venden: son siempre la recompensa del mérito.
La razón es evidente. El que posee la facultad de la clarividencia a voluntad tiene un poder
enorme; si se emplea mal puede hacer más daños que ninguna otra calamidad en la tierra
podría producir. Puede producir pánicos en los mercados del mundo, guerras y enemistades
entré los pueblos, en cualquier momento y en todas partes, así que se convertiría en una
maldición para la sociedad, salvo que el que posea dicha facultad no la emplee jamás más que
para el bien. Los poderes que están tras la evolución, los Hermanos Mayores de la humanidad,
que han desarrollado esos poderes y son capaces de enseñar a desarrollarlos, tienen sumo
cuidado de que nadie los obtenga, a menos que haya dado pruebas de desinterés y que se haya
limitado por votos restrictivos. Por consiguiente, puede decirse que nadie debe hacer ejercicios
respiratorios, salvo que sean dados por un instructor calificado, no siendo necesario
absolutamente el correr por el mundo en busca de tal instructor. El aspirante deberá más bien
tratar de hacer todo el bien que pueda empleando las facultades que ya posee en el alrededor
ambiente en que ya está, pues esos son los pasos preliminares y esenciales para llegar a los
poderes superiores. Cuando se haya preparado suficientemente, el instructor aparecerá en su
vida y entonces no tendrá la menor duda respecto a la genuinidad de las enseñanzas que
entonces se le darán. En este respecto podemos citar un poemita hermosísimo:

1-No malgastéis vuestro tiempo en ansiar/ Cosas deslumbrantes e imposibles;/No os
sentéis negligentemente a esperar / El nacimiento de las alas de ángel, /No desdeñéis ser la luz
de una bujía,/No todos pueden ser una estrella; /Pero brillad un poco en las tinieblas,/Brillad
precisamente allí donde estáis./Hay tanta necesidad de la más pequeña bujía/ Como del
deslumbrante Sol,/Y la más humilde tarea es ennoblecida/ Cuando es dignamente
ejecutada;/Quizás nunca se os llame para iluminar/ Oscuras y lejanas regiones, / De modo que
cumplid, un día tras otro, vuestra misión / Brillando allí donde estáis.


PREGUNTA Nro. 152
El Mundo Invisible del que habla usted ¿no es mucho más irreal e ilusorio que el mundo en
que vivimos actualmente?

Respuesta: Dios es la Realidad Primordial. El mundo del Deseo y el Mundo Mental son dos
etapas más cercanas a esa fuente central de energía y por eso son más reales. Por "real"
presumimos que el preguntante entiende que en este mundo las formas son estables y no
cambian fácilmente, mientras que en los mundos invisibles son más plásticas y cambian con la
rapidez del pensamiento, pero la realidad está en la vida que encierran y no en la forma.
Estabilidad no es sinónimo de realidad. Todo cuanto hay ahora en el mundo no es más que la
cristalización de lo que ya existió como condición plástica en los mundos invisibles. Todo
cuanto haya sido hecho por la mano del hombre fue primero una imagen mental en la mente
de su constructor. Cuando un arquitecto desea construir una casa, primeramente piensa en ello.
Después trata de formarse una idea lo más clara posible de lo que la casa tenga que ser. Si los
obreros pudieran ver esa imagen mental en la mente del arquitecto podrían hacer la obra sin
necesidad de planos, pero la idea del arquitecto permanece oculta por los velos de la carne, y,
por consiguiente, es necesario que el arquitecto traslade su idea al papel y haga los planos.
Este es el primer estado de cristalización; después los obreros construyen la casa de hierro,
madera, piedra, ladrillos, etc.
De acuerdo con las ideas de la mayoría esa casa es mucho más real que la imagen mental de la
mente del arquitecto, pero en realidad no es así. La casa concreta puede ser destruida en un
momento por un terremoto, por la dinamita o en otra forma cualquiera, pero la ideación de la
mente del arquitecto durará tanto como viva éste y mediante ella podrán construirse tantas
casas como se quieran en cualquier momento, aun después de su muerte, pues la casa existirá
como modelo en el éter, y cualquier clarividente capaz de ponerse en contacto con los mundos
invisibles y leer la memoria de la Naturaleza puede verla allí, aunque pasen millones de años.
Así que el mundo invisible es la fuente de todo cuanto hay aquí, conservando eternamente el
recuerdo de todo cuanto ha sido, y, por lo tanto, es de realidad primordial.

 

"FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS" (tomoI)