Rosacruz Chajari
Cristo Salvador
     

 

   
   
   
 

 
Rosacruz Chajari sitio web de difusión Fraternidad Rosacruz (Max Heindel)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos”.

El servicio amoroso y desinteresado que prestamos a los
demás es el camino más corto, más seguro y más gozoso hacia Dios.


“Dios es luz; si caminamos en la luz, como Él, que está en la
luz, tendremos comunión unos con otros. El que ama a su
hermano está en la luz pero, el que odia a su hermano está en
tinieblas y no sabe adónde va, porque las tinieblas le han cegado
los ojos”.


“No amemos sólo de palabra, ni de boca para fuera, sino de
hecho y en verdad porque, aunque yo hablase las lenguas de los
hombres y de los ángeles, si no tuviese amor, sería como metal
que, simplemente, resuena, o címbalo que, simplemente, retiñe; y,
aunque poseyera el don de la profecía y comprendiese todos los
misterios y toda la ciencia; y, aunque tuviera toda la fe, hasta el
punto de poder trasladar los montes, si no tuviera amor, nada
sería. Y, aunque diera todos mis bienes a los pobres y, aunque me
dejase quemar vivo, si no tuviese amor, de nada me serviría”.


“El amor es paciente y amable; no es envidioso; no se jacta
ni se engríe; no es indecente ni egoísta; no es susceptible ni mal
pensado; no simpatiza con la injusticia, sino con la verdad;
siempre disculpa; siempre confía; siempre espera; todo lo
soporta”.


“El amor es inagotable. Pero los dichos inspirados y el
saber, pasarán. Porque nuestro saber y nuestra inspiración son
limitados y, cuando llegue lo perfecto, lo limitado desaparecerá.
Porque, ahora vemos confusamente, como a través de un cristal
oscuro pero, entonces, veremos directamente. Ahora sólo
conocemos en parte pero, entonces, conoceremos tal como somos
conocidos. De modo que sólo quedarán la Fe, la Esperanza y el
Amor. Y, de los tres, al más grande es el Amor”.


“Si nos amamos mutuamente, Dios está en nosotros y Su
amor es perfecto en nosotros. Dios es Amor y, quien permanece
en el Amor, permanece en Dios y Dios en él. Pero el que diga:
“Yo amo a Dios”, mientras odia a su hermano, está mintiendo
porque, quien no ama a su hermano a quien está viendo, ¿cómo
puede amar a Dios a quien no ha visto? Y éste es, precisamente, el
mandamiento que de Él recibimos: Que quien ama a Dios debe
también amar a su hermano”.


“Si buscamos algún consuelo en Cristo, si algún alivio en el
amor mutuo, si existe solidaridad espiritual, nadie se preocupa
exclusivamente por lo suyo, sino que todos miran también por los
demás. Adoptad la misma actitud que adoptó Cristo que, a pesar
de Su condición divina, no exigió ser considerado como Dios,
sino que asumió la condición de servidor, haciéndose uno de
tantos. Y, presentándose como simple hombre, se rebajó y se hizo
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios lo
encumbró sobre todo y le concedió un nombre que sobrepasa todo
título de modo que, ante el nombre de Cristo Jesús, toda rodilla se
doble y toda boca proclame que Cristo Jesús es el Señor, para
gloria de Dios Padre”.



El conocimiento de la unidad fundamental de cada uno con
todos, la fraternidad espiritual, es la realización de Dios. Para
alcanzar esta realización, procuremos olvidar, cada día, el
aspecto, frecuentemente poco atrayente, de nuestro prójimo, e
intentemos servir a la divina esencia
escondida en él.